
Esta Semana Santa me ha hecho recordar esta maravillosa escultura de mármol travertino elaborada por el grandioso Miguel Ángel en 1498 y que, como no, es custodiada cuidadosamente por el Vaticano. Esta escultura, que me enamoró la primera vez que la ví allá por el año 2000, es una de las esculturas más maravillosas elaboradas por el ser humano, por su enorme capacidad de emocionar incluso al más ateo (como es mi caso). "La Pietá", una obra que marcó mi etapa de estudiante y aumentó mi interés por el arte y que, ahora, he osado reproducir con el mayor de mis respetos, lo que ha sido un enorme orgullo.

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